6.27.2017

Las ventajas de andar en bici en soledad


Siempre que voy a hacer alguna ruta caminando y voy acompañado acabo con una sensación de desasosiego. No es que me disguste o lo pase mal, pero ir acompañado te priva de muchas de las experiencias y gratificaciones del camino. Tienes que seguir el ritmo de la otra persona, en muchos lugares donde quisieras detenerte no puedes porque se cansa o no le gusta, y acabas relacionándote menos con la gente y aislado de tu entorno, metido en la conversación con tu amigo o compañero y absorbido por la mutua compañía.

No digo que sea malo (ni bueno), solo que es diferente; es muy distinto a desplazarte solo.




Ya lo viví cuando salía en bicicleta, y al final terminé saliendo solo. Con compañeros pronto empiezan las competencias -aunque no se quiera-, llegar aquí o allá en determinado tiempo, e ir a esta velocidad. O muy despacio para tu ritmo (iy acabas pensando que para qué sacaste la bici!), o muy rápido (y acabas pensando que no has salido para hacer una carrera ni para competir, sino para disfrutar un rato pedaleando tranquilamente). Al final terminé saliendo yo solo, yendo y viniendo a mi ritmo y sí, metiéndome también yo solo en jaleos.

Ir a hacer rutas a pie acompañado me supone a veces bastantes sacrificios. Por desgracia no tengo auto, de manera que si quiero hacer una ruta larga, o en algún sitio pintoresco, no me queda más remedio que depender de alguien. Pero acompañado pierdes buena parte de las experiencias y momentos gratificantes que la senda o trayecto te puede otorgar. Por de pronto, pierdes hasta la capacidad de orientación, muchas rutas las acabamos haciendo "a ojo", yendo a ver "por aquí o por allá" mientras que si hubiera ido solo me habría molestado, al menos, en orientarme para continuar por el camino correcto, aunque luego también me perdiera, pero habría ganado en experiencia. Acompañado no haces nada de todo eso: "esto lo conocía yo y era por aquí", "esto lleva a tal sitio que acaba en tal parte...", y un largo etcétera que, a la larga, a uno no le aporta nada.


Por todo esto no me extraña que los aventureros y mochileros siempre acaben viajando solos. Es cierto que algunos van con su familia, sus parejas o sus hijos, pero la mayoría de ellos que hacen numerosas rutas las acaban haciendo en solitario.

Ir solo no significa estar aislado, porque hay mucha gente que lo confunde. La verdad es que es cuando más sueles interactuar con la gente de alrededor o con los habitantes del lugar porque, tras andar kilómetros y kilómetros en soledad, cualquier rato de amena charla lo agradeces enormemente. Si vas acompañado te trasladas imbuido de la conversación que llevas con tu acompañante que ni buscas (ni a los demás les agrada) que entren terceras personas o/y desconocidos a charlar, muchas veces habláis de cosas personales que ni convendría que nadie os escuchase porque ni le interesan ni le importarían, seguramente.


Muchos preguntan: ¿y si te pasa algo? Bueno, si temes que te pase algo directamente no salgas de casa. Tener una compañía a tu lado simplemente para usarla si ocurre una desgracia no me parece la mejor filosofía para viajar a gusto, más que nada porque instrumentalizar a las personas no es nada bueno ni lleva a nada provechoso ni saludable. Con los medios que hay hoy día, tenemos alternativas suficientes para pedir auxilio y, de todas maneras, deberíamos aprender por nosotros mismos a poder salir airosos de determinadas situaciones. Hombre, no me estoy refiriendo a que tengas que atravesar la Antártida en solitario y sin experiencia previa, pero una ruta de trekking o senderismo medianamente bien señalizada no debería darte problemas. Además, suelen pasar a veces por muchos pueblos o núcleos de casas o aldeas, solo, totalmente solo, en muchas ocasiones no se está.

Es apaciguador, también, poder llegar a un rinconcito con estupendas vistas, detenerse a descansar un rato, y simplemente relajarte admirando el paisaje. Es cierto que, si tenemos la suerte de estar en buena compañía, eso se agradece mucho más, pero por una u otra razón todas las compañías con las que he viajado (y han sido muchas y durante muchos años) no han conseguido que me sintiera mejor que estando a solas. Solo con mi hermana. Pero por desgracia ella ya no está aquí, así que igual en el fondo es que me siento bien solo porque espiritualmente me encuentro siempre acompañado por ella.

| Redacción: RevistaBici.blogspot.com