7.19.2015

Trek 820, una de las últimas cromoly del mercado


Por desgracia, aparte de las bicis fixie, cada vez quedan menos bicicletas en el mercado con buenos cuadros de acero al cromo-molibdeno (cromoly). La mayoría de los cuadros de acero son los Hi-Ten de las gamas de las bicis más baratas y de marca blanca que se suelen vender en los grandes almacenes, pero ninguna de éstas suele llevar la tan preciada aleación de acero al cromo y con molibdeno, que aúna resistencia a la fatiga, facilidad de reparación, ligereza y comodidad, al ser un metal que absorve muy bien las vibraciones del terreno (mucho mejor que el aluminio, que es más rígido y soporta peor las presiones).

El cromoly (CrMo) es un metal muy apreciado para los ciclistas que quieren recorrer largas distancias con sus bicicletas, los que dan la vuelta al mundo, o los que las someten a tensiones extremas. Contrariamente a lo que se piensa, y a diferencia del acero Hi-Ten, los cuadros de cromoly no muy pesados, de hecho un buen cuadro de cromoly puede competir en ligereza con un cuadro de aluminio de la serie 6x, entre los que se encuentran los populares 6061, los cuales, sin embargo, son muchísimo más caros.




Sin embargo la predilección por el aluminio y la falta de desconocimiento a la hora de adquirir una bicicleta ha hecho que los cuadros de acero cromoly sean denostados y, en la actualidad, muy pocos fabricantes los ofrezcan. Uno de esos pocos fabricantes es Trek, el cual ofrece en sus bicicletas la espectacular 820 con un cuadro de éste tipo. Ésta es una bici de montaña muy versátil y polivalente, que tanto puede enfrentarse a senderos y zonas trialeras, como a caminos y carreteras asfaltados. Posee ruedas de 26 pulgadas, suspensión delantera helicoidal de marca de calidad (es una Suntour M-3030), y está equipada con el conjunto Shimano Tourney, con mandos EF40 de 7 velocidades. Por supuesto no es la mejor bici de montaña, pero sí una de las más robustas, eficientes y completas, con un gran equilibrio entre calidad y precio.

Es una lástima que no haya fabricantes que tengan bicis con cuadros de este tipo, ya que pueden ser reparados, soldados e incluso "remendados" bajo casi cualquier circunstancia, y tienen una comodidad de marcha que el aluminio no ofrece. Su aleación con el cromo y el molibdeno hace que sean también resistentes a la oxidación, y que puedan ser actualizados con otros componentes sin tener tanto miedo a dañar roscas o enganches, como ocurre con los de aluminio, que son en este sentido muchísimo más delicados.

La Trek 820 tiene un precio de alrededor de 240 €, aunque se puede encontrar en oferta por bastante menos si nos molestamos en recorrer algunas tiendas de Trek.


| Redacción: Revista Bici