
Siempre que voy a hacer alguna ruta caminando y voy acompañado acabo con una sensación de desasosiego. No es que me disguste o lo pase mal, pero ir acompañado te priva de muchas de las experiencias y gratificaciones del camino. Tienes que seguir el ritmo de la otra persona, en muchos lugares donde quisieras detenerte no puedes porque se cansa o no le gusta, y acabas relacionándote menos con la gente y aislado de tu entorno, metido en la conversación con tu amigo o compañero y absorbido por la mutua compañía.
No digo que sea malo (ni bueno), solo que es diferente; es muy distinto a desplazarte solo.